´´Se me ha pasado el tiempo volando´´

La sensación de satisfacción cuando el alumnado al acabar la clase te dice ´´profe se me ha pasado el tiempo volando«.

Esa sensación de la que hablo es el resultado de saber que algo estás haciendo bien. A pesar de tener que seguir los contenidos de los colegios y a veces sentirme atada a un sistema educativo del que no estoy orgullosa, estoy logrando crear espacios de aprendizaje donde se respira felicidad y motivación.

A veces me preguntan ¿cómo lo haces? ¿de dónde sacas el tiempo? ¿cómo puedes dar clase a niños y niñas de diferentes colegios y que están dando temas diferentes? Pues bueno, todo esto es más fácil y sencillo de lo que parece, y el secreto está en las ganas y la ilusión que le pongas a la hora de preparar las clases. Y si,claro que requiere tiempo y mucho tiempo, pero no importa el tiempo que inviertas, ya que sabes que va a merecer la pena.

Y volviendo al hilo del tema del tiempo, lo que os decía es que si programamos las clases acordes a los intereses del alumnado, intentando despertar la curiosidad del niño o niña y relacionando los contenidos curriculares con sus intereses, lograremos que el alumnado no se aburra. Porque hay que ser sinceros, lo de abrimos el libro y empezamos a leer y subrayamos, creo que ya se ha pasado de moda. Y quien lo siga haciendo quizá debería plantearse dar una vuelta a la forma de enseñar o simplemente a su vocación como maestro o maestra.

Obviamente lo fácil es dar una clase por el método tradicional, en el que simplemente sigues un libro y no te sales de esos parámetros, para ser mero comunicador de contenidos. Contenidos que se van a aprender de manera memorística y que días después escupirán en un examen, y otros pocos días después olvidarán para siempre.

En estas clases, el tiempo no pasa. No nos engañemos, nosotros hemos sido niñ@s y hemos tenido profes fabulosos y también, recordamos a los profes que simplemente recitaban una lección con una voz tan monótona que ni a ellos les interesaba lo que estaban leyendo, y tu mayor deseo era que llegara la hora del recreo para huir de aquellas cuatro paredes. Yo no quiero ser recordada de esa forma.

Lo que quiero decir con esto, es que debemos reflexionar sobre como yo, maestro o maestra, estoy enseñando a mi alumnado. Aprender a escuchar, porque creerme que escuchándoles aprendes mucho y ellos te dan las mejores ideas para crear unas clases interesantes y ricas en contenidos significativos.

Lo fácil no suele ser efectivo, por eso deberíamos de dar una vuelta a todo esto y realmente ser referentes en la educación de nuestro alumnado. Acompañarles en su proceso e intentar facilitarles el aprendizaje de todos esos contenidos que nos obligan a enseñarles. Y ya que debemos enseñárselos, vamos darles las herramientas adecuadas para hacérselo más llevadero, o al menos no hacer lo que hicieron con nosotros. Porque si estos patrones se repiten nada va a cambiar.

Si queremos que las cosas cambien, primero tenemos que cambiar nosotros. Y si queremos resultados diferentes quizá debamos de cambiar la forma en la que lo estamos haciendo. Solo así, realmente las clases dejarán de ser un lugar donde el tiempo se les haga eterno.

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